sábado 16 de agosto de 2008

Don Fermín.

Cuando los libros que todavía no existen cuenten la historia de este rincón, van a olvidarse, ya lo sé, de don Fermín. Por eso ahora mejor lo recuerdo yo.
El que los viernes asaltaba su bodega, encendía su pipa favorita y se pagaba la visita de una pebeta, que podía ser su ñieta (pero no era).
"Viejo de mierda" decían las viejas de mierda cuando lo veían salir a la puerta vestido de fiesta sin tener a dónde ir. Y don Fermín se reía, y a veces fingía que las perseguía, y las viejas entraban corriendo a su casa sin quererse ir.
Cuando derrumben la casa en que vivía, y pongan alguna pijería al paso, van a olvidarse, ya lo sé, de don Fermín, porque el progreso no le canta a los fracasos.
En esos tiempos que enviudaban las mujeres, el enviudó en el hospital de los inviernos, y estuvo sin hablar con nadie tantos meses que hasta él mismo se creyó que estaba muerto.
"Viejo de mierda" decían las viejas de mierda cuando lo veían salir a la puerta vestido de fiesta sin tener a dónde ir. Y don Fermín se reía, y a veces fingía que las perseguía, y las viejas entraban corriendo a su casa sin quererse ir.
Cuando se pasen por las bolas la memoria como revancha a tanta cancha de baldío, sembrando escoria por ganarle tierra al río, será como si nunca hubiesemos vivido. Por eso escribo esta canción a un amigazo, que es igual que si él me le escribiera a mí, para romperles las pelotas con un fiasco cuando le salga campeón El Porvenir.
"Viejo de mierda" decían las viejas de mierda cuando se moría en la misma vereda que las perseguía ¿y ahora quién se va a reir de tanta envida enfrascada, de tantos domingos golpeando la cara contra la tristeza que habita en la pieza y no deja dormir?

(Zambayonny)

domingo 10 de agosto de 2008

Pintar la cara.

Pintar la cara: Ver pasar el trapo.
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Las benditas vacaciones se esfuman, al menos para casi todos. En Humanidades empezamos las clases recién el 25 de Agosto, o algo así; además, nuestras vacaciones empezaron el 12 de Julio. En teoría, uno no tendría por que quejarse de nada y empezar totalmente relajado la segunda mitad del año (que en realidad es mucho menos que un tercio. Sí, todo muy lindo en teoría. En teoría, en las vacaciones uno debería rascarse y no preocuparse por los finales.
Para colmo terminé por enfermarme. La enfermedad anual.
La semana pasada viajamos con Eru a Buenos Aires. Estuvo muy bueno, visitamos un montón de lugares copados y me comí una stacker cuádruple, que hacía ratazo que tenía ganas, y como acá no hay Burguer...
Y yo me quejaba de los colectivos en Mar del Plata. En Buenos Aires son mucho peor, mucha más gente, muchos más autos, mucho más olor a chivo, mucho más todo. Igual estuvo lindo, admito.

Tenía un par de cosas más para decir, pero como estoy apestado del todo no tengo ganas. Igual, palabras más, palabras menos... es lo mismo.

Salute.
Pancho.