Cuando los libros que todavía no existen cuenten la historia de este rincón, van a olvidarse, ya lo sé, de don Fermín. Por eso ahora mejor lo recuerdo yo.El que los viernes asaltaba su bodega, encendía su pipa favorita y se pagaba la visita de una pebeta, que podía ser su ñieta (pero no era).
"Viejo de mierda" decían las viejas de mierda cuando lo veían salir a la puerta vestido de fiesta sin tener a dónde ir. Y don Fermín se reía, y a veces fingía que las perseguía, y las viejas entraban corriendo a su casa sin quererse ir.
Cuando derrumben la casa en que vivía, y pongan alguna pijería al paso, van a olvidarse, ya lo sé, de don Fermín, porque el progreso no le canta a los fracasos.
En esos tiempos que enviudaban las mujeres, el enviudó en el hospital de los inviernos, y estuvo sin hablar con nadie tantos meses que hasta él mismo se creyó que estaba muerto.
"Viejo de mierda" decían las viejas de mierda cuando lo veían salir a la puerta vestido de fiesta sin tener a dónde ir. Y don Fermín se reía, y a veces fingía que las perseguía, y las viejas entraban corriendo a su casa sin quererse ir.
Cuando se pasen por las bolas la memoria como revancha a tanta cancha de baldío, sembrando escoria por ganarle tierra al río, será como si nunca hubiesemos vivido. Por eso escribo esta canción a un amigazo, que es igual que si él me le escribiera a mí, para romperles las pelotas con un fiasco cuando le salga campeón El Porvenir.
"Viejo de mierda" decían las viejas de mierda cuando se moría en la misma vereda que las perseguía ¿y ahora quién se va a reir de tanta envida enfrascada, de tantos domingos golpeando la cara contra la tristeza que habita en la pieza y no deja dormir?
(Zambayonny)


