
Somos un instante. Sí, intenso. Pero un instante al fin.
El hecho de que un signo pueda designar una cosa sin cesar de designar otra, de que, realmente, la condición misma de ser un signo expresivo para la segunda sea el que también es un signo para la primera, es precisamente lo que convierte al lenguaje en un instrumento de conocimiento. Esta 'intención acumulada' de las palabras es la fuente fecunda de la ambigüedad, pero es asimismo la fuente de esa predicación analógica, mediante solo la cual se engendra la fuerza simbólica del lenguaje.
es como si la capacidad de comprender la experiencia por medio de metáforas fuera uno de los sentidos.

4 comentarios:
¡Qué pequeños parecemos desde ese punto de vista!
Un instante sin el el cual, todo serí muy distinto.-
Ah!, y te sigo chico literal.-
Una línea es un punto que se fue a caminar.
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